Últimamente me vengo fijando mucho en las competiciones de
biatlón que retransmite
Eurosport en invierno.
La verdad es que desde el año pasado me llama la atención mucho el
esquí de fondo, en sus distintas variantes: estilo clásico vs. libre (patinando); la combinada nórdica (saltos de esquí + esquí de fondo) ; y, sobre todo, el biatlón (esquí de fondo + tiro con carabina).
Concretamente me llama mucho la atención
el biatlón porque resulta una forma curiosa de
combinar dos deportes antagónicos: el
esquí de fondo, deporte aeoróbico y de resistencia pero que exige picos de potencia, sobre todo ejercitada con los brazos; y por otro lado
el tiro con carabina, que exige máxima concentración, quietud y respiración calmada.
Hace unos días me llamó mucho la imagen de
una biatleta que salía a cámara lenta justo en el instante antes de comenzar a disparar. La cámara fijó el plano en el abdomen de la biatleta, que se hinchaba y vaciaba lentamente, como tratando de acompasar al máximo la respiración para poder lograr una menor frecuencia cardíaca y la suficiente quietud que le permitiera disparar con acierto.
Esto me hace recordar que en
mis clases de yoga, que felizmente he recuperado desde octubre, uno de los mayores énfasis está en el
control de la respiración, con lo que se llama -no sé si muy correctamente-
"respiración abdominal" . Esta técnica consiste básicamente en hinchar el abdomen al respirar para permitir que el diafragma descienda al máximo y permita una total expansión de los pulmones con lo que optimizar la respiración y, a la vez, ralentizar al máximo la respiración y la frecuencia cardiaca.

Me parece interesante esto de la respiración abdominal, porque es
algo que todos los atletas podemos ejercitar en entrenamientos o en competición, cuando ya estamos al borde del umbral anaeróbico (en mi caso a las 165-170 ppm), y permitir
reducir la FC en aprox. 5 pulsaciones, lo que nos da un margen para poder seguir apretando en carrera y
no perder la "rueda buena".